Discurso 20 de junio de 2025 · Semana del 16 de junio de 2025

A los sacerdotes de la Pontificia Academia Eclesiástica que regresan tras un año misionero (20 de junio de 2025)

Resumen

El Papa León XIV en este discurso honra y motiva a los sacerdotes que regresan de su experiencia en la Pontificia Academia Eclesiástica tras un año misionero. Destaca la importancia de ser«pastores con los pies en la tierra» y la dedicación en el servicio del Papa y las Iglesias. Un mensaje de humildad, escucha y cercanía en la misión sacerdotal. Podcast creado por igles-ia.es

Ideas clave

  • El año misionero es un momento de formación y compromiso que enriquece la vocación sacerdotal y la misión de la Iglesia.

  • Los sacerdotes deben ejercer su ministerio con humildad, mansedumbre y cercanía, siendo discípulos fieles de Cristo, el Buen Pastor.

  • La colaboración con la Secretaría de Estado y los Representantes Pontificios es esencial para la custodia de la unidad y la misión de la Iglesia universal.

  • El servicio sacerdotal requiere testimonio en oración y en acción, llevando cercanía y testimonio a los pueblos y Iglesias del mundo.

  • El Papa agradece la entrega y abnegación de los sacerdotes durante su año misionero y les bendice en su inicio en el servicio diplomático de la Santa Sede.

Frases destacadas

“Les exhorté a ser y permanecer «pastores con los pies en la tierra»”

“El Papa debe poder contar con sacerdotes que, en la oración como en el trabajo, no escatimen en llevar su cercanía a los pueblos y a las Iglesias con su testimonio”

“Sean cuales sean las tareas que se les encomienden, en cualquier parte del mundo en que se encuentren, el Papa debe poder contar con sacerdotes que, en la oración como en el trabajo, no escatimen en llevar su cercanía a los pueblos y a las Iglesias con su testimonio”

#Año misionero #Sacerdocio #Servicio pastoral #Colaboración diplomática #Iglesia universal
Leer el texto íntegro del documento
Me alegra encontrarlos hoy y dirigirles a cada uno de ustedes mi cordial saludo. Doy la bienvenida a su presidente, S. E. Mons. Salvatore Pennacchio, a su prefecto de estudios, Mons. Gabriel Viola, y a ustedes, queridos sacerdotes, que regresan de la experiencia del Año Misionero, coronamiento de su formación en la Pontificia Academia Eclesiástica. La semana pasada, al encontrarme con sus compañeros de la Alma Mater de los diplomáticos pontificios, tuve ocasión de reiterar el valor de esta intuición formativa introducida por mi venerado predecesor. Les exhorté a ser y permanecer «pastores con los pies en la tierra», para encarnar esa figura del sacerdote al servicio del Papa en las Representaciones Pontificias, bien delineada en el Quirógrafo El ministerio petrino , con el que se quiso dar un nuevo impulso a su institución plurisecular, que pronto celebrará el 325º aniversario de su fundación. Como afirmé en algunos encuentros en el contexto del reciente Jubileo de la Santa Sede , la custodia de esa solicitud por todas las Iglesias —propia del ministerio que me ha sido confiado— necesita el servicio fiel e insustituible de la Secretaría de Estado y de los Representantes Pontificios, con los que pronto comenzarán a colaborar. Por eso los exhorto también a ustedes a ejercer el don de su sacerdocio con humildad y mansedumbre, con capacidad de escucha y cercanía, como fieles e incansables discípulos de Cristo, el Buen Pastor. Sean cuales sean las tareas que se les encomienden, en cualquier parte del mundo en que se encuentren, el Papa debe poder contar con sacerdotes que, en la oración como en el trabajo, no escatimen en llevar su cercanía a los pueblos y a las Iglesias con su testimonio. Les agradezco nuevamente la docilidad y la abnegación con que en este último año se han entregado en los contextos más diversos, y bendigo de corazón el inicio de su ministerio en el servicio diplomático de la Santa Sede.