Discurso 26 de junio de 2025 · Semana del 23 de junio de 2025

A los obispos redentoristas y scalabrinianos (26 de junio de 2025)

Resumen

En este discurso, el Papa León XIV aprecia la importancia del intercambio y la colaboración entre congregaciones religiosas en el servicio a la Iglesia y a los más necesitados. Nos invita a fortalecer los lazos de ayuda fraterna y a responder con amor y sacrificio a los retos actuales, siguiendo el ejemplo de santos que dedicaron su vida a los pobres y migrantes. Podcast creado por igles-ia.es

Ideas clave

  • Las congregaciones religiosas aportan un valioso servicio en la Iglesia, especialmente en tiempos de escasez de religiosos.

  • Los carismas de los redentoristas y scalabrinianos se centran en la evangelización de los pobres y la atención a los migrantes.

  • San Alfonso María de Ligorio y San Juan Bautista Scalabrini ejemplifican la entrega a los últimos y la respuesta a los desafíos sociales de su tiempo.

  • El discernimiento y la colaboración fraterna entre religiosos y obispos enriquecen la misión de la Iglesia en el mundo actual.

  • El amor de Dios, derramado en nuestros corazones, impulsa a los cristianos a servir con generosidad y desinterés.

Frases destacadas

“Se trata de un intercambio que sin duda enriquece a los obispos aquí presentes, a sus comunidades y a todo el pueblo de Dios, como enseña el Concilio Vaticano II.”

“La obra del Señor siempre nos precede: estamos llamados a conformar nuestras mentes y nuestros corazones a ella mediante un sabio discernimiento.”

“El servicio a los migrantes y la evangelización de los pobres y de los lejanos, llevan en su ministerio la herencia de dos carismas importantes, especialmente en nuestros días.”

#carismas religiosos #evangelización #migrantes #pobreza #fraternidad #mision
Leer el texto íntegro del documento
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡La paz sea con ustedes! Eminencias, Excelencias, Reverendos Superiores, queridos hermanos, ¡bienvenidos! Me alegra este encuentro y me parece hermosa la ocasión que lo motiva: la decisión de dos congregaciones religiosas de encontrarse y confrontarse con aquellos hermanos que han donado a la Iglesia en el ministerio episcopal. Se trata de un intercambio que sin duda enriquece a los obispos aquí presentes, a sus comunidades y a todo el pueblo de Dios, como enseña el Concilio Vaticano II . La Iglesia está agradecida a sus Instituciones, a las que ha pedido, con el nombramiento de obispos entre sus miembros, un sacrificio nada indiferente en tiempos de escasez de religiosos, por lo que privarse de hermanos comprometidos en el servicio de las diversas obras conlleva no pocos problemas. ¡Quizás el general me diga algo!... Al mismo tiempo, sin embargo, ha hecho a sus congregaciones un don muy grande, porque el servicio a la Iglesia universal es para cualquier familia religiosa la gracia y la alegría más bella, como sin duda confirmarían sus fundadores. En particular, ustedes, religiosos scalabrinianos y redentoristas, elegidos y consagrados para el servicio del Episcopado y también del Cardenalato, llevan en su ministerio la herencia de dos carismas importantes, especialmente en nuestros días: el servicio a los migrantes y la evangelización de los pobres y de los lejanos. San Alfonso María de Ligorio, al entrar en contacto con la miseria de los barrios más abandonados de la Nápoles del siglo XVIII, renunció a una vida acomodada y a una carrera lucrativa, abrazando la misión de llevar el Evangelio a los últimos. San Juan Bautista Scalabrini, más tarde, supo sentir y hacer suyas las esperanzas y los sufrimientos de tantas personas que partían, dejando todo atrás, para buscar en países lejanos un futuro mejor para ellos mismos y sus familias. Ambos fueron fundadores, se convirtieron en obispos y supieron responder a los retos de unos sistemas sociales y económicos que, si bien por un lado abrían nuevas fronteras a varios niveles, por otro dejaban tras de sí tanta miseria ignorada y tantos problemas, creando focos de degradación de los que nadie parecía querer ocuparse. Nosotros, en un momento histórico que, aunque presenta grandes oportunidades, no carece de dificultades y contradicciones, celebrando el Jubileo de la Esperanza , queremos recordar que, hoy como ayer, la voz que hay que escuchar para comprender qué hacer es la del «amor de Dios […] derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos ha sido dado» . También en nuestro mundo, la obra del Señor siempre nos precede: estamos llamados a conformar nuestras mentes y nuestros corazones a ella mediante un sabio discernimiento; y estoy convencido de que el debate que han promovido será muy útil para este fin. Los animo, por tanto, a mantener y cultivar también en el futuro estas relaciones de ayuda fraterna, con generosidad y desinterés, por el bien de todo el rebaño de Cristo. Les doy las gracias por el gran trabajo que realizan y los bendigo de corazón, junto con todas sus comunidades. ¡Gracias! [Oración: Pater Noster] [Bendición]