Resumen
En este discurso, el Papa León XIV anima a las Hermanas Agustinas a dejarse guiar por la fe, perseverar en la misión y fortalecer su vínculo con Cristo y su Santa Madre. Resalta la importancia de la santidad y la fidelidad en el servicio diario, alentando la oración, la paciencia y la valentía ante las tribulaciones. Podcast creado por igles-ia.es
Ideas clave
La renovación de la adhesión al carisma fundacional y la santidad en proceso de canonización de Sor María Teresa Spinelli fortalecen la misión de las hermanas.
El servicio diario debe estar guiado por la consagración a Dios, la devoción a la Virgen y la fidelidad a Cristo, quien es el camino, la verdad y la vida.
Es fundamental promover una cultura de la verdad que libere, en contraste con las culturas que confunden y distraen según intereses mundanos.
Se recomienda meditar en la obra de San Agustín, 'De Magistro', para profundizar en la enseñanza interior que conduce a Cristo, el Maestro interior.
El discurso invita a las hermanas a perseverar en su misión educativa y espiritual, imitando la paciencia y valentía de la Santa Fundadora.
Frases destacadas
“Las hermanas… serán pacientes en las tribulaciones, porque es precisamente en nuestras pruebas donde el Señor confirma su fidelidad.”
“Serán valientes en la misión, porque la labor educativa a la que se dedican forma mentes sabias y corazones capaces de escuchar y de sentir pasión por la humanidad.”
“Permanezcan perseverantes en el seguimiento de Cristo, que es «el camino, la verdad y la vida» y, por lo tanto, criterio de toda nuestra iniciativa cultural.”
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Leer el texto íntegro del documento
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
¡La paz esté con ustedes!
Queridas hermanas,
me alegra encontrarme con ustedes al término de su Capítulo provincial: en esta semana de oración, discernimiento y proyecto común han podido renovar su adhesión al carisma de su fundadora, la venerable hermana María Teresa Spinelli.
Mientras continúa su proceso de canonización, ¡también prosigue su camino de santidad! Como Hermanas Agustinas, Siervas de Jesús y María, las animo a siempre dejarse guiar de manera renovada por el nombre que llevan. En efecto, el servicio que realizan cada día se realiza ante todo en la consagración de la vida al Señor, y se fortalece en la sincera devoción a su Madre y a la nuestra.
Imitando a sor María Teresa, serán pacientes en las tribulaciones, porque es precisamente en nuestras pruebas donde el Señor confirma su fidelidad; serán valientes en la misión, porque la labor educativa a la que se dedican forma mentes sabias y corazones capaces de escuchar y de sentir pasión por la humanidad; serán perseverantes en el seguimiento de Cristo, que es «el camino, la verdad y la vida» y, por lo tanto, criterio de toda nuestra iniciativa cultural. Sabemos que una cultura sin verdad se convierte en instrumento de los poderosos: en lugar de liberar las conciencias, las confunde y las distrae según los intereses del mercado, de la moda o del éxito mundano.
A este respecto, les aconsejo que retomen una obra del santo doctor, nuestro padre Agustín, el De Magistro, para meditarla en un futuro próximo, recogiendo los frutos de su Capítulo. En este escrito, Agustín afirma que la enseñanza exterior debe conducir siempre al encuentro con el Maestro interior, que es Jesús . En su nombre, deseo todo bien a sus comunidades y les imparto de corazón la bendición apostólica. ¡Gracias!