Discurso 12 de julio de 2025 · Semana del 7 de julio de 2025

A los participantes en los Capítulos Generales de ocho Institutos Religiosos (12 de julio de 2025): Pontificio Instituto Misiones Extranjeras (PIME), Maestras Pías Filipenses, Maestras Pías Venerinas, Hijas de la Iglesia, Salesianas Oblatas del Sagrado Corazón, Hermanas Franciscanas Angelinas, Instituto Oblatas de Jesús y María Religiosas de las Escuelas Pías (12 de julio de 2025)

Resumen

El Papa León XIV en este discurso nos invita a reflexionar sobre la importancia de la unión, el servicio y la fidelidad al Espíritu Santo en la vida y misión de los Institutos Religiosos. Nos exhorta a renovar nuestro compromiso con la caridad, la oración y la misión, formando comunidades que reflejen el amor de Dios por la humanidad. Podcast creado por igles-ia.es

Frases destacadas

“Sus fundadores y fundadoras, dóciles a la acción del Espíritu Santo, les han dejado en herencia carismas diversos para la edificación del Cuerpo de Cristo”

“Es Él quien, a través de la contribución de muchos, bajo la guía de los pastores, ayuda a la comunidad cristiana a caminar en la caridad hacia la verdad plena”

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En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La paz esté con ustedes. ¡Bienvenidos todos! Sentémonos y reflexionemos juntos un poco. Queridos hermanos y hermanas Les doy la bienvenida con alegría con motivo de sus capítulos y asambleas. Saludo a los superiores generales, a los miembros de los Consejos, a todos ustedes. Ustedes se han reunido para orar, confrontarse y reflexionar juntos sobre lo que el Señor les pide para el futuro. Sus fundadores y fundadoras, dóciles a la acción del Espíritu Santo, les han dejado en herencia carismas diversos para la edificación del Cuerpo de Cristo ; y precisamente para que este crezca según los designios de Dios, la Iglesia les pide el servicio que ustedes están realizando . Sus respectivos Institutos encarnan aspectos complementarios de la vida y la acción de todo el Pueblo de Dios: la ofrenda de sí mismo en unión con el Sacrificio de Cristo, la misión ad gentes , el amor a la Iglesia custodiado y transmitido, la educación y la formación de los jóvenes. Se trata de caminos diferentes con los que se expresa de forma carismática la única y eterna realidad que los anima a todos: el amor de Dios por la humanidad. Como es habitual, cada una de sus congregaciones ha identificado perspectivas particulares, a la luz de las cuales releer la herencia recibida, para renovar y actualizar sus contenidos. También estas líneas de trabajo, que han elegido durante el tiempo de preparación, en la oración y en la escucha recíproca, son un don precioso, ya que son fruto del Espíritu. Es Él quien, a través de la contribución de muchos, bajo la guía de los pastores, «ayuda a la comunidad cristiana a caminar en la caridad hacia la verdad plena » . Han formulado, así, unas líneas orientativas que contienen referencias fundamentales: renovar un auténtico espíritu misionero, hacer propios los sentimientos «que fueron los de Cristo Jesús» , enraizar la esperanza en Dios , mantener viva en el corazón la llama del Espíritu , promover la paz, cultivar la corresponsabilidad pastoral en las Iglesias locales y otras cosas más. Acompañarlos y recordarlos juntos, en este momento, nos ayuda a captar la riqueza de nuestro ser comunitario, en particular como religiosos y religiosas, comprometidos en la misma maravillosa aventura de «seguir a Cristo más de cerca» . Que esto renueve y confirme en todos nosotros la conciencia y la alegría de ser Iglesia, y en particular los anime, en el discernimiento capitular, a pensar en grande, como piezas únicas de un diseño que los supera y los involucra más allá de sus propias expectativas: el proyecto de salvación con el que Dios quiere conducir a toda la humanidad hacia sí, como una sola gran familia . Este es el espíritu con el que nacieron sus Institutos y este es el horizonte en el que hay que situar todo esfuerzo, para que contribuya, a través de pequeñas luces, a difundir por toda la tierra la luz de Cristo, que nunca se agota . Queridísimos, pidamos juntos al Señor que seamos dóciles a la voz de su Espíritu, que «nos enseña todas las cosas» y sin cuya ayuda, en nuestra debilidad, ni siquiera sabemos qué pedir . Gracias por su trabajo y por su fiel presencia en tantos lugares del mundo. Los bendigo de corazón y rezo por ustedes. ¡Gracias! Oremos juntos: [Padre Nuestro] [Bendición] ¡Gracias a todos ustedes!