Ángelus 15 de agosto de 2025 · Semana del 11 de agosto de 2025

Ángelus, 15 de agosto de 2025, Santa Misa en la solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María

Resumen

En este Ángelus, el Papa León XIV nos invita a reflexionar sobre María como icono de esperanza y camino en nuestra fe. Celebramos su asunción gloriosa y su papel como guía y fuente de luz en nuestro peregrinar hacia Dios. Podcast creado por igles-ia.es

Ideas clave

  • María, asunta en cuerpo y alma, es icono de esperanza y anticipación de la gloria celestial para los creyentes.

  • La Virgen María es fuente de esperanza viva, especialmente en momentos de incertidumbre y oscuridad en la historia humana.

  • El tema del Jubileo 'Peregrinos de esperanza' invita a los fieles a tener una meta hermosa y segura en Dios, que guía y anima en el camino de la vida.

  • La encarnación, muerte y resurrección de Cristo, junto a la vida de María, constituyen un único misterio de amor y libertad que impulsa la peregrinación de fe.

  • La devoción a María ayuda a los creyentes a mantener la esperanza en la misericordia de Dios, especialmente en tiempos de violencia y conflictos, confiando en su intercesión maternal.

Frases destacadas

“la Madre de Jesús, de la misma manera que, glorificada ya en los cielos en cuerpo y en alma, es imagen y principio de la Iglesia que habrá de tener su cumplimiento en la vida futura”

“es «de esperanza vivo manantial» , es decir, fuente de la que brota la esperanza”

“Y, en efecto, si se pierde en medio de la “selva oscura” del mal y del pecado corre el riesgo de no encontrarla.”

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Leer el texto íntegro del documento
Queridos hermanos y hermanas, feliz fiesta. Los Padres del Concilio Vaticano II nos han dejado un texto estupendo sobre la Virgen María, que hoy me gustaría releer con ustedes, mientras celebramos la fiesta de su asunción a la gloria del cielo. Al final del documento sobre la Iglesia, el Concilio dice así: «La Madre de Jesús, de la misma manera que, glorificada ya en los cielos en cuerpo y en alma, es imagen y principio de la Iglesia que habrá de tener su cumplimiento en la vida futura, así en la tierra precede con su luz al peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo hasta que llegue el día del Señor » . María, que Cristo resucitado ha llevado consigo a la gloria en cuerpo y alma, resplandece como icono de esperanza para sus hijos peregrinos en la historia. ¿Cómo no evocar los versos de Dante, en el último canto del Paraíso ? En la oración que pone en boca de san Bernardo, que comienza diciendo: «Oh, Virgen Madre, hija de tu hijo» , el poeta alaba a María porque aquí abajo, entre los mortales, es «de esperanza vivo manantial» , es decir, fuente de la que brota la esperanza. Hermanas y hermanos, esta verdad de nuestra fe es perfectamente coherente con el tema del Jubileo que estamos viviendo: “ Peregrinos de esperanza” . El peregrino necesita una meta que oriente su viaje. Una meta hermosa, atrayente, que guíe sus pasos y lo anime cuando esté cansado, que reavive siempre en su corazón el deseo y la esperanza. En el camino de la existencia esta meta es Dios, Amor infinito y eterno, plenitud de vida, de paz, de alegría, de todo bien. El corazón humano es atraído por esa belleza y no es feliz hasta que no la encuentra; y, en efecto, si se pierde en medio de la “selva oscura” del mal y del pecado corre el riesgo de no encontrarla. Pero ahí está la gracia. Dios ha salido a nuestro encuentro, ha asumido nuestra carne, hecha de tierra, y la ha llevado consigo, simbólicamente decimos “al cielo”, es decir, con Dios. Es el misterio de Jesucristo, encarnado, muerto y resucitado para nuestra salvación; e inseparable de Él está también el misterio de María, la mujer de la cual el Hijo de Dios ha tomado la carne, y de la Iglesia, cuerpo místico de Cristo. Se trata de un único misterio de amor y, por tanto, de libertad. Como Jesús ha dicho “sí”, también María ha dicho “sí”, ha creído en la palabra del Señor. Y toda su vida ha sido un peregrinaje de esperanza junto al Hijo de Dios y suyo, una peregrinación que, a través de la cruz y la resurrección, la hizo alcanzar la patria, el abrazo de Dios. Por eso, mientras estamos en camino, como individuos, como familia, en comunidad, especialmente cuando aparecen las nubes oscuras y el camino se percibe incierto y difícil, levantemos la mirada, contemplémosla a ella, nuestra Madre, y volveremos a encontrar la esperanza que no defrauda .