Resumen
En este discurso, el Papa León XIV resalta la importancia de la colaboración y el compromiso de las universidades católicas en América Latina y el Caribe para promover la educación superior fundamentada en la fe y la cultura. Destaca que las instituciones deben ser centros de creatividad, servicio y formación integral, siempre guiadas por el amor de Dios y la misión de anunciar el Evangelio. Podcast creado por igles-ia.es
Ideas clave
La educación superior católica debe ser un centro de creatividad, irradiación del saber y servicio a la humanidad.
Las universidades nacieron de la Iglesia para anunciar a Jesucristo y formar personas integrales con fe y razón.
La misión de las universidades es convertirse en 'itinerarios de la mente hacia Dios', promoviendo el desarrollo humano y espiritual.
Es fundamental que las instituciones educativas mantengan la excelencia, la competencia y la fe en su labor formativa.
La colaboración y el afecto entre las instituciones y la Iglesia fortalecen la misión educativa en América Latina y el Caribe.
Frases destacadas
“Su peregrinación a Roma, con motivo del Jubileo del mundo Educativo, es un signo visible de los lazos de colaboración y afecto que deben caracterizar a su Organización.”
“La universidad nació en el seno de la Iglesia católica: ser un «centro incomparable de creatividad y de irradiación del saber para el bien de la humanidad»”
“El esfuerzo conjunto de la inteligencia y de la fe permita a los hombres alcanzar la medida plena de su humanidad”
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Leer el texto íntegro del documento
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. La paz esté con ustedes.
Buenos días a todos y bienvenidos. Voy a intentar ir un poco rápido porque me gustaría saludar personalmente a todos. Entonces, así pasamos un momento también muy fraterno, en el contexto de este Jubileo , de esta presencia de ustedes aquí en Roma.
Saludo al Presidente de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe, el Padre Anderson Antonio Pedroso, S.I., bienvenido, y a todos los miembros de la ODUCAL que, desempeñando diversos roles, sirven a la misión educativa de la Iglesia.
Su peregrinación a Roma, con motivo del Jubileo del mundo Educativo , es un signo visible de los lazos de colaboración y afecto que deben caracterizar a su Organización. Ustedes son conscientes de que, entre las finalidades de esta red de más de cien instituciones, está el progreso de la educación superior católica y el servir a la sociedad, creando espacios de encuentro entre fe y cultura, para anunciar el Evangelio en el ámbito universitario.
Este peregrinar juntos ya dice mucho, porque expresa la misión misma por la que la universidad nació en el seno de la Iglesia católica: ser un «centro incomparable de creatividad y de irradiación del saber para el bien de la humanidad» [1] en el que «el esfuerzo conjunto de la inteligencia y de la fe permita a los hombres alcanzar la medida plena de su humanidad». [2]
Hoy, la universidad católica —como afirmó el Papa Francisco —, sigue siendo uno de los mejores instrumentos que la Iglesia ofrece a nuestra época, y es expresión de aquel amor que anima cada acción de la Iglesia, es decir, el amor de Dios por la persona humana. [3]
Desde los orígenes mismos de la vida universitaria en América Latina, la Iglesia ha sido motor en la educación. Las primeras universidades del continente —como la de Santo Domingo, San Marcos de Lima, México, y muchas otras— nacieron de la iniciativa de obispos, religiosos y misioneros convencidos de que anunciar a Jesucristo, «Camino, Verdad y Vida» , «es parte integrante del mensaje salvífico cristiano». [4]
Las universidades que ustedes representan, movidas por la misma convicción, «están llamadas a convertirse en “itinerarios de la mente hacia Dios” » [5] encarnando así, la identidad católica que debe distinguirlas. La propuesta de la educación superior católica no es otra que buscar el desarrollo integral de la persona humana, formando inteligencias con sentido crítico, corazones creyentes y ciudadanos comprometidos con el bien común. Y todo esto, con excelencia, competencia y profesionalidad.
Ustedes conocen bien los retos que hoy la educación enfrenta. Con creatividad, y sabiendo que la gracia los sostiene, sigan adelante con la misión que la Iglesia les confía.
Agradezco todos sus esfuerzos y trabajos para llevar adelante esta gran tarea y los encomiendo a la Virgen María, Trono de la Sabiduría, para que, como ella, siempre sean dóciles a la acción de Aquél que es la Sabiduría misma, Jesucristo nuestro Señor. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.
Oremos como Jesús nos ha enseñado:
Padrenuestro .
[Bendición].