Discurso 6 de noviembre de 2025 · Semana del 3 de noviembre de 2025

A las Participantes en los Capítulos Generales de las Religiosas de Jesús-María y de las Hermanas Misioneras de San Carlos Borromeo (Scalabrinianas) (6 de noviembre de 2025)

Resumen

En este discurso el Papa León XIV destaca la importancia de la fe, la fidelidad y la cercanía en la misión de las religiosas y hermanas. Resalta cómo el encuentro con Jesús Resucitado impulsa a dedicar valentía y perseverancia a servir a los necesitados, incluso en las circunstancias más difíciles. La oración y la escucha atenta son clave para vivir una verdadera entrega a Dios y a los demás. Podcast creado por igles-ia.es.

Ideas clave

  • Los temas de los Capítulos, 'Jesús mismo se acercó' y 'Adonde tú vayas, yo iré', reflejan la respuesta humana a la iniciativa divina en la misión de las religiosas.

  • Las fundaciones de las congregaciones nacieron en contextos difíciles, pero su fidelidad se fundamenta en el encuentro con Jesús Resucitado.

  • Es esencial que durante el Capítulo se privilegie la oración, el silencio y la escucha de la Palabra para discernir la voluntad de Dios.

  • Seguir el ejemplo de Rut implica buscar el rostro de Dios en los hermanos necesitados, promoviendo esperanza y presencia divina en la caridad.

  • Se invita a las hermanas a tener valor para afrontar nuevos caminos y dejarse provocar por la presencia del sufrimiento en el mundo.

Frases destacadas

“En estos días, que Él esté siempre en el centro: den mucho espacio a la oración y al silencio, a lo largo de todo el proceso de sus trabajos.”

“Solo escuchando al Señor se aprende a escucharse verdaderamente unos a otros.”

“Y solo así, siguiendo el ejemplo de Rut, se es cada vez más capaz de «buscar el rostro de Dios en el hermano y en la hermana necesitados».”

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Leer el texto íntegro del documento
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡La paz esté con ustedes! Queridas hermanas, buongiorno, buenos días, good morning y bienvenidas! Saludo a las Superioras presentes y felicito a la Madre General recién elegida, mientras doy las gracias a quien la ha precedido en este servicio. Las recibo con alegría a todas ustedes, con ocasión de los Capítulos que están celebrando. Pertenecen a dos Congregaciones nacidas, aunque en circunstancias diferentes, del mismo amor por los pobres: hacia las jóvenes en situación de dificultad, por parte de Santa Claudine Thévenet y las Religiosas de Jesús-María; hacia los migrantes, por parte de San Juan Bautista Scalabrini, de la Beata Assunta Marchetti y del Venerable Don Giuseppe Marchetti, fundadores de las Hermanas Misioneras de San Carlos Borromeo, Scalabrinianas. Los temas rectores que han elegido para sus respectivos Capítulos —«Jesús mismo se acercó» y «Adonde tú vayas, yo iré» — son complementarios al expresar la dinámica de sus fundaciones. En ellos, de hecho, se combinan la iniciativa de Dios y la respuesta del ser humano. En San Lucas vemos a Jesús que se une a los discípulos de Emaús y camina con ellos, para llevarlos a reconocerlo en el partir el pan y hacer de ellos apóstoles de su resurrección; en el Libro de Rut vemos a la joven moabita que, aunque podría hacerlo, no abandona a su anciana suegra Noemí, que se ha quedado sola, sino que la sigue a tierra extranjera para asistirla hasta el final. Las circunstancias de sus inicios no fueron fáciles. Pensemos en el drama de la Revolución Francesa para Santa Claudine y en la tragedia de la emigración masiva para monseñor Scalabrini, don José y la madre Assunta. Sin embargo, ninguno de ellos se echó atrás ni se desanimó, ni siquiera ante las dificultades surgidas tras las fundaciones. Y el secreto de tanta fidelidad hay que buscarlo precisamente en el encuentro con Jesús Resucitado. Ahí comenzó todo para ellos y también para ustedes. Ahí se comienza y ahí se vuelve a partir, cuando es necesario, para continuar con valentía y tenacidad dedicándose a la caridad. Y si esto es siempre cierto, lo es de manera muy especial durante el Capítulo General, donde Jesús les acompaña y camina con ustedes para ayudarles a releer, a la luz de su Pascua, su historia. En estos días, que Él esté siempre en el centro: den mucho espacio a la oración y al silencio, a lo largo de todo el proceso de sus trabajos. En un Capítulo, las iluminaciones más importantes se recogen «de rodillas», y lo que madura en las salas capitulares necesita ser sembrado y examinado ante el Sagrario y en la escucha de la Palabra. Solo escuchando al Señor se aprende a escucharse verdaderamente unos a otros. Y solo así, siguiendo el ejemplo de Rut, se es cada vez más capaz de «buscar el rostro de Dios en el hermano y en la hermana necesitados» , es más, de ver en ellos «una promesa, una esperanza, una epifanía de la presencia divina, un gesto de Dios del que el hombre vivo es la “gloria”» . Esto requiere valor, para dejarse provocar por la presencia de quienes sufren, sin temer abandonar sus seguridades, aventurándose, si el Señor lo pide, por nuevos caminos. Esto también forma parte de su tarea como Capitulares. Las invito, entonces, queridas hermanas, a vivir estos días escuchando humildemente a Dios y prestando valiente atención a las necesidades de los demás. Y, mientras les expreso mi sincero agradecimiento por lo que hacen en muchas partes del mundo, les prometo recordarlas en mis oraciones y las bendigo de corazón. ¡Gracias!