Discurso 28 de noviembre de 2025 · Semana del 24 de noviembre de 2025

Viaje apostólico a Türkiye: visita a la residencia de ancianos de las Hermanitas de los Pobres (Estambul, 28 de noviembre de 2025)

Resumen

El Papa León XIV en este discurso resalta la importancia de la hospitalidad, la fraternidad y el respeto hacia las personas mayores. Nos invita a reflexionar sobre cómo el amor y la paciencia son fundamentales en el cuidado de los ancianos, valorando su sabiduría y dignidad. Un mensaje que fortalece el compromiso de vivir en comunidad y amistad cristiana. Podcast creado por igles-ia.es

Ideas clave

  • La hospitalidad es un don divino que las Hermanitas de los Pobres cultivan en su convivencia cotidiana.

  • Las Hermanitas de los Pobres son llamadas a ser 'hermanas' de los pobres, reflejando la fraternidad en la caridad cristiana.

  • El respeto por las personas mayores es fundamental, reconociendo su sabiduría y valor en la sociedad y en la Iglesia.

  • El cuidado de los ancianos requiere paciencia, oración y compromiso, promoviendo su dignidad y bienestar.

  • La bendición y acompañamiento divino son esenciales para fortalecer la labor de acogida y fraternidad en estas casas.

Frases destacadas

“Un don que viene de Dios y que las Hermanitas de los Pobres, los trabajadores y los benefactores, así como todos los huéspedes, hacen fructificar en su convivencia cotidiana.”

“Este es el secreto de la caridad cristiana: antes que ser para los demás, se trata de estar con los demás, en un compartir basado en la fraternidad.”

“Los ancianos son la sabiduría de un pueblo, una riqueza para los nietos, para las familias, para toda la sociedad.”

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Leer el texto íntegro del documento
Queridas hermanas y queridos hermanos, ¡buenos días! Agradezco de corazón las palabras de bienvenida de las hermanas y la hospitalidad de todos ustedes que me han mostrado. ¡La hospitalidad es el don de esta casa! Un don que viene de Dios y que las Hermanitas de los Pobres, los trabajadores y los benefactores, así como todos los huéspedes, hacen fructificar en su convivencia cotidiana. ¡Gracias a todos! Me gustaría compartir con ustedes dos sencillas reflexiones. La primera se inspira en el nombre de ustedes, queridas hermanas: se llaman “Hermanitas de los Pobres”. Un nombre hermoso, ¡y que da qué pensar! Sí, el Señor no las ha llamado sólo para asistir o ayudar a los pobres. ¡Las ha llamado a ser sus “hermanas”! Como Jesús, a quien el Padre envió no sólo para ayudarnos y servirnos, sino para ser nuestro hermano. Este es el secreto de la caridad cristiana: antes que ser para los demás, se trata de estar con los demás, en un compartir basado en la fraternidad. La segunda reflexión me la sugieren ustedes, queridos huéspedes de esta casa. Ustedes son adultos mayores . Y esta palabra, “mayor”, hoy corre el riesgo de perder su significado más verdadero: en muchos contextos sociales, donde domina la eficiencia y el materialismo, se ha perdido el sentido del respeto por las personas mayores. En cambio, la Sagrada Escritura y las buenas tradiciones nos enseñan que —como solía repetir el Papa Francisco— los ancianos son la sabiduría de un pueblo, una riqueza para los nietos, para las familias, para toda la sociedad. Por eso, va un doble agradecimiento a esta casa que, en nombre de la fraternidad, se abre a la acogida de los adultos mayores. Esto, lo sabemos, no es fácil, requiere mucha paciencia y mucha oración. Por eso, ahora roguemos al Señor que los acompañe y los sostenga, e invoco sobre todos ustedes la bendición de Dios.