Discurso 1 de diciembre de 2025 · Semana del 1 de diciembre de 2025

Viaje apostólico al Líbano: visita y oración en la tumba de San Charbel Maklūf en el monasterio de San Maroun en Annaya (1 de diciembre de 2025)

Resumen

Este discurso del Papa León XIV en su viaje al Líbano nos recuerda el legado de San Charbel, un modelo de oración, silencio, modestia y pobreza. En su ejemplo, encontramos un llamado a vivir con coherencia evangélica y a confiar en la intercesión de los santos. Un mensaje de esperanza, unidad y conversión para toda la Iglesia y el mundo. Podcast creado por igles-ia.es

Ideas clave

  • San Charbel enseña la importancia de la oración, el silencio, la modestia y la pobreza como caminos contracorriente y de auténtico testimonio cristiano.

  • Su vida silenciosa y humilde refleja la acción del Espíritu Santo en la formación de corazones que buscan a Dios y sirven a los demás.

  • Su intercesión multiplica la misericordia y el consuelo, siendo un ejemplo vivo de la fuerza de la oración y la fe en medio de las dificultades.

  • El Papa pide la intercesión de San Charbel para la Iglesia, el Líbano y el mundo, especialmente por la paz y la conversión de corazones.

  • Se invita a los fieles a caminar en la luz de Cristo, confiando en su misericordia y en la esperanza que brota de la fidelidad a Dios.

Frases destacadas

“el Espíritu Santo lo moldeó para que enseñara la oración a quienes viven sin Dios, el silencio a quienes habitan en medio del bullicio, la modestia a quienes viven para aparentar y la pobreza a quienes buscan las riquezas.”

“Nunca dejó de interceder por nosotros ante el Padre celestial, fuente de todo bien y de toda gracia.”

“que san Chárbel nos ayude a orientarnos hacia Dios y a pedir el don de la conversión para todos nosotros.”

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Leer el texto íntegro del documento
Queridos hermanos y hermanas: Agradezco al Superior General sus palabras y su hospitalidad en este hermoso Monasterio de Annaya. La naturaleza que rodea esta casa de oración nos atrae también con su austera belleza. Doy gracias a Dios por haberme concedido venir como peregrino a la tumba de san Chárbel. Mis predecesores —especialmente san Pablo VI , que lo beatificó y canonizó— lo habrían deseado mucho. Queridos hermanos, ¿qué nos enseña hoy san Chárbel? ¿Cuál es el legado de este hombre que no escribió nada, que vivió oculto y silente, pero cuya fama se extendió por todo el mundo? Me gustaría resumirlo así: el Espíritu Santo lo moldeó para que enseñara la oración a quienes viven sin Dios, el silencio a quienes habitan en medio del bullicio, la modestia a quienes viven para aparentar y la pobreza a quienes buscan las riquezas. Son todos comportamientos a contracorriente, pero precisamente por eso nos atraen, como el agua fresca y pura atrae a quien camina por el desierto. En particular, a nosotros, obispos y ministros ordenados, san Chárbel nos recuerda las exigencias evangélicas de nuestra vocación. Sin embargo, su coherencia, tan radical como humilde, es un mensaje para todos los cristianos. Y luego, hay otro aspecto que es decisivo: nunca dejó de interceder por nosotros ante el Padre celestial, fuente de todo bien y de toda gracia. Ya desde su vida terrena, muchos acudían a él para recibir del Señor consuelo, perdón y consejo. Tras su muerte, todo esto se multiplicó y se ha convertido en un río de misericordia. También por eso, cada 22 del mes, miles de peregrinos acuden hasta aquí desde diferentes países para pasar un día de oración y descanso del alma y del cuerpo. Hermanas y hermanos, hoy queremos confiar a la intercesión de san Chárbel las necesidades de la Iglesia, del Líbano y del mundo. Para la Iglesia pedimos comunión, unidad; empezando por las familias, pequeñas iglesias domésticas, y luego en las comunidades parroquiales y diocesanas; y también para la Iglesia universal. Comunión, unidad. Y para el mundo pedimos paz. Especialmente la imploramos para el Líbano y para todo Oriente Próximo. Pero sabemos bien —y los santos nos lo recuerdan— que no hay paz sin conversión de los corazones. Por eso, que san Chárbel nos ayude a orientarnos hacia Dios y a pedir el don de la conversión para todos nosotros. Queridos hermanos, como símbolo de la luz que Dios ha encendido aquí por medio de san Chárbel, he traído como regalo una lámpara. Al ofrecerla, encomiendo a la protección de san Chárbel al Líbano y a su pueblo, para que caminen siempre en la luz de Cristo. Gracias a Dios por el don de san Chárbel. Gracias a ustedes que conservan su memoria. ¡Caminen en la luz del Señor!