Resumen
El Papa León XIV en este discurso agradece a la Capilla Musical Pontificia Sixtina por su concierto que nos invita a reflexionar sobre el misterio de la Navidad a través del lenguaje de la música y el canto. Resalta que en todas partes del mundo, en diferentes idiomas, la celebración del nacimiento de Jesús se expresa con música, recordando que los ángeles cantaron 'Gloria a Dios y paz en la tierra'. También subraya la importancia de escuchar en el silencio el mensaje del Señor y pide por los niños que viven en situaciones difíciles, pidiendo justicia y paz. Podcast creado por igles-ia.es
Frases destacadas
“Deseo dar las gracias a la Capilla Musical Pontificia Sixtina , que en este concierto nos ha hecho meditar sobre el misterio de la Navidad con el lenguaje de la música y el canto, un lenguaje capaz de hablar no solo a la mente, sino también al corazón.”
“No hay Navidad sin cantos.”
“Que el Señor, a quien hemos querido elevar esta noche nuestros cantos de alabanza, escuche el gemido silencioso de estos pequeños y conceda al mundo, por intercesión de la Virgen María, justicia y paz.”
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Eminencias, Excelencias,
distinguidas autoridades,
queridos hermanos y hermanas:
Deseo dar las gracias a la Capilla Musical Pontificia Sixtina , que en este concierto nos ha hecho meditar sobre el misterio de la Navidad con el lenguaje de la música y el canto, un lenguaje capaz de hablar no solo a la mente, sino también al corazón. Felicito al maestro director Monseñor Marcos Pavan y al maestro de los Pueri Michele Marinelli.
No hay Navidad sin cantos. En todo el mundo, en todas las lenguas y naciones, el acontecimiento de Belén se celebra con música y canto. Y no puede ser de otra manera, ya que el mismo Evangelio cuenta que, cuando la Virgen María dio a luz al Salvador, los ángeles en el cielo cantaban «Gloria a Dios y paz en la tierra» .
¿Quiénes fueron los espectadores y testigos de aquel primer «concierto de Navidad»? Fueron, como sabemos, unos pastores de Belén que, después de ver al Niño en el pesebre, junto a María y José, regresaron alabando y dando gracias a Dios . Y me gusta pensar que lo hicieron también cantando y tal vez tocando alguna flauta rudimentaria.
Pero hay otro lugar donde resonó la música celestial en aquella noche santa. Un lugar silencioso, recogido, muy sensible: me refiero, naturalmente, al corazón de María, la mujer elegida por Dios para ser la Madre del Verbo encarnado. Aprendamos de ella a escuchar en el silencio la voz del Señor, para seguir fielmente la parte que Él nos confía en la partitura de la vida.
Queridísimos, quisiera dedicar este concierto a los niños que, en muchas partes del mundo, han vivido esta Navidad sin luces, sin música, sin siquiera lo necesario para la dignidad humana, y sin paz. Que el Señor, a quien hemos querido elevar esta noche nuestros cantos de alabanza, escuche el gemido silencioso de estos pequeños y conceda al mundo, por intercesión de la Virgen María, justicia y paz.
Gracias, una vez más, a la Capilla Sixtina, y ¡feliz año nuevo a todos ustedes!
[Aplausos]
Me atrevo a invitar a todos a cantar el Pater Noster en esta hermosa Capilla Sixtina.
[Canto y bendición]
¡Feliz año nuevo a todos!