Resumen
En este Ángelus, el Papa León XIV nos invita a reflexionar sobre cómo Jesús inicia su misión en momentos difíciles, llevando la luz en medio de la oscuridad. Nos exhorta a confiar en que, incluso en circunstancias adversas, Dios obra en todo momento y todo momento es bueno para el Señor. Podcast creado por igles-ia.es
Ideas clave
Jesús comienza su misión en un momento de dificultad, confiando en la voluntad de Dios y en la cercanía del Reino de los Cielos.
El lugar de inicio de Jesús en Cafarnaúm muestra que el Evangelio trasciende fronteras culturales y religiosas, llamando a la inclusión y fraternidad universal.
Los cristianos están llamados a vivir y anunciar el Evangelio en todas las circunstancias, sin cerrarse, promoviendo la paz y la fraternidad entre pueblos y culturas.
El Domingo de la Palabra de Dios resalta la importancia del conocimiento y la meditación de la Escritura en la vida de la Iglesia y sus fieles.
El Papa expresa su preocupación por la situación en Ucrania, invita a la oración por la paz, y destaca la importancia de la solidaridad con los enfermos de lepra y la unidad cristiana.
Frases destacadas
“Jesús comenzó su predicación «cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado».”
“el riesgo es quedarnos bloqueados en la indecisión o prisioneros de una prudencia excesiva, mientras que el Evangelio nos pide que asumamos el riesgo de confiar.”
“el Mesías viene de Israel, pero traspasa las fronteras de su tierra para anunciar al Dios que se hace cercano a todos.”
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Hermanos y hermanas: ¡Feliz domingo!
Después de recibir el bautismo, Jesús comienza su predicación y llama a los primeros discípulos: Simón, llamado Pedro, Andrés, Santiago y Juan . Al observar de cerca esta escena del Evangelio de hoy, podemos hacernos dos preguntas: una sobre el momento en que Jesús inicia su misión y otra sobre el lugar que elige para predicar y llamar a los apóstoles. Preguntémonos: ¿Cuándo comienza?, ¿dónde comienza?
En primer lugar, el evangelista nos dice que Jesús comenzó su predicación «cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado» . Por lo tanto, ocurre en un momento que no parece el más adecuado: el Bautista acaba de ser arrestado y, por lo tanto, los líderes del pueblo están poco dispuestos a acoger la novedad del Mesías. Se trata de un momento que sugeriría prudencia, pero precisamente en esta situación oscura Jesús comienza a llevar la luz de la buena nueva: «el Reino de los Cielos está cerca» .
También en nuestra vida personal y eclesial, a veces debido a resistencias internas o a circunstancias que no consideramos favorables, pensamos que no es el momento adecuado para anunciar el Evangelio, para tomar una decisión, para hacer una elección, para cambiar una situación. Sin embargo, el riesgo es quedarnos bloqueados en la indecisión o prisioneros de una prudencia excesiva, mientras que el Evangelio nos pide que asumamos el riesgo de confiar; Dios obra en todo momento y todo momento es bueno para el Señor, aunque no nos sintamos preparados o la situación no parezca la mejor.
El relato evangélico nos muestra también el lugar desde donde Jesús comienza su misión pública: «Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm» . Permanece, de todas formas, en Galilea, un territorio habitado principalmente por paganos, que debido al comercio es también una tierra de paso y de encuentros; podríamos decir que es un territorio multicultural atravesado por personas de diferentes orígenes y pertenencias religiosas. De este modo, el Evangelio nos dice que el Mesías viene de Israel, pero traspasa las fronteras de su tierra para anunciar al Dios que se hace cercano a todos, que no excluye a nadie, que no ha venido sólo para los puros, sino que, por el contrario, se mezcla en las situaciones y en las relaciones humanas. Por lo tanto, también nosotros, los cristianos, debemos vencer la tentación de cerrarnos. El Evangelio, de hecho, debe ser anunciado y vivido en todas las circunstancias y en todos los ambientes, para que sea levadura de fraternidad y paz entre las personas, entre las culturas, las religiones y los pueblos.
Hermanos y hermanas, como los primeros discípulos, estamos llamados a acoger la llamada del Señor, con la alegría de saber que cada momento y cada lugar de nuestra vida son visitados por Él y atravesados por su amor. Roguemos a la Virgen María para que nos conceda esta confianza interior y nos acompañe en el camino.