Resumen
En este discurso, el Papa León XIV agradece a los miembros de la Red Mundial de Oración del Papa por su servicio y compromiso en promover la oración por las intenciones del Papa. Destaca la importancia de vivir una espiritualidad enraizada en el Corazón de Jesús y la necesidad de involucrar a más personas, especialmente a los jóvenes, en esta misión de oración y solidaridad. Podcast creado por igles-ia.es
Ideas clave
La oración en la Red Mundial del Papa es una expresión vital de la misión evangelizadora y de comunión en la Iglesia.
La espiritualidad enraizada en el Corazón de Jesús permite conocer a Cristo más profundamente y ser más compasivos en la oración por quienes lo necesitan.
Es fundamental invitar a los jóvenes a participar activamente, especialmente a través del Movimiento Eucarístico Juvenil, para formar la próxima generación de intercesores.
El discernimiento mensual de las intenciones refleja la sensibilidad de la Iglesia ante los desafíos globales y la misión de oración por ellos.
El Papa anima a continuar con alegría y compromiso en esta labor de oración, extendiendo su bendición a todos los miembros y sus seres queridos.
Frases destacadas
“Les agradezco sus esfuerzos por difundirlas a las decenas de millones de personas de esta red mundial que cada día presentan estas necesidades ante Dios.”
“La espiritualidad de su apostolado de oración está enraizada en el Corazón de Jesús, lo que les permite conocer a nuestro Señor más íntimamente y ser más compasivos y empáticos mientras ofrecen su apoyo orante por quienes lo necesitan.”
“Les imparto gustosamente mi Bendición Apostólica, que extiendo a sus seres queridos y a todos los miembros de la Red.”
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Leer el texto íntegro del documento
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
¡La paz esté con ustedes!
Buenos días y bienvenidos todos. Estoy muy contento de encontrarme con ustedes, y les agradezco su servicio al pueblo de Dios.
Saludo cordialmente al director internacional de la Fundación Red Mundial de Oración del Papa , P. Cristóbal Fones, así como a la Sra. Bettina Raed y al P. Miguel Melo, los vicedirectores. Doy también la bienvenida a todos ustedes, miembros de la Oficina Internacional, coordinadores continentales, consejo de administración, socios permanentes, y, de manera especial, a los embajadores de la Fundación, que con su generosidad sostienen la estabilidad y la vitalidad de esta misión.
Como saben, cada mes, después de un cuidadoso discernimiento, mis predecesores y yo hemos compartido con ustedes varias intenciones que abordan los desafíos a los que se enfrenta la humanidad, así como la vida y la misión de la Iglesia. Les agradezco sus esfuerzos por difundirlas a las decenas de millones de personas de esta red mundial que cada día presentan estas necesidades ante Dios. Esta oración no es ajena a la obra evangélica del Cuerpo de Cristo, sino parte integral de ella.
La espiritualidad de su apostolado de oración está enraizada en el Corazón de Jesús, lo que les permite conocer a nuestro Señor más íntimamente y ser más compasivos y empáticos mientras ofrecen su apoyo orante por quienes lo necesitan. A este respecto, su itinerario de formación, El camino del corazón , es una útil guía para saber cómo vivir esta espiritualidad en la vida diaria. Espero que, mediante su apostolado, ustedes seguirán ayudando a los bautizados a comprender que son amigos y apóstoles de Cristo.
Los animo a fomentar una participación aún mayor en esta Red , que une diversas culturas, idiomas y carismas en una misión común. Es especialmente importante invitar a los jóvenes a participar, de manera que puedan formar la próxima generación de intercesores por las necesidades del mundo entero. Como muchos de ellos están buscando una relación más profunda y personal con Jesús resucitado, su Movimiento Eucarístico Juvenil puede ser un camino especialmente fructífero para ayudarles a crecer en una intimidad más profunda con nuestro Señor.
Queridos hermanos y hermanas, les agradezco de corazón sus esfuerzos por promover en todo el mundo la oración por las intenciones del Papa, y los animo a continuar por este camino con un espíritu alegre. Les imparto gustosamente mi Bendición Apostólica, que extiendo a sus seres queridos y a todos los miembros de la Red .
Gracias.
Oremos juntos como el Señor nos enseñó:
Padre nuestro…
Les deseo un espléndido día. De nuevo gracias por su servicio y por su compromiso en este importante ministerio. Gracias.