Audiencia 25 de marzo de 2026 · Semana del 23 de marzo de 2026

Audiencia general del 25 de marzo de 2026 - Catequesis - Los Documentos del Concilio Vaticano II - II. Constitución dogmática Lumen gentium. 5. Sobre el fundamento de los Apóstoles. La Iglesia en su dimensión jerárquica

Resumen

En esta audiencia, el Papa León XIV nos invita a reflexionar sobre la dimensión jerárquica de la Iglesia, fundada en los apóstoles y dedicada a la unidad, misión y santificación de sus miembros. El Papa destaca que esta estructura es una institución divina que busca perpetuar la misión de Cristo hasta el fin de los tiempos. Podcast creado por igles-ia.es

Ideas clave

  • La Iglesia tiene su fundamento en los apóstoles, testigos de la resurrección y enviados en misión por Cristo.

  • La estructura jerárquica no es una creación humana, sino una institución divina que asegura la continuidad de la misión de Cristo.

  • El capítulo III de Lumen Gentium profundiza en la sucesión apostólica y en la misión colegial de los obispos, presbíteros y diáconos.

  • El sacerdocio ministerial difiere esencialmente del sacerdocio común de los fieles, participando del único sacerdocio de Cristo para el servicio y la santificación.

  • La misión de los ministros es un servicio colegial y en comunión, orientado a la salvación de todos los miembros del Pueblo de Dios.

Frases destacadas

“La Iglesia Católica encuentra su fundamento en los apóstoles, que Cristo quiso como columnas vivas de su Cuerpo místico.”

“Este Orden sacro está permanentemente fundado sobre los apóstoles en cuanto testigos autorizados de la resurrección de Jesús y enviados por el Señor mismo en misión al mundo.”

“La estructura jerárquica no es una construcción humana que sirve para la organización interna de la Iglesia como cuerpo social, sino que es una institución divina que tiene como finalidad perpetuar hasta el final de los tiempos la misión que Cristo dio a los apóstoles.”

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Leer el texto íntegro del documento
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos! Continuamos con las catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II , comentando la Constitución dogmática Lumen Gentium sobre la Iglesia . Después de haberla presentado como pueblo de Dios, hoy consideraremos su forma jerárquica. La Iglesia Católica encuentra su fundamento en los apóstoles, que Cristo quiso como columnas vivas de su Cuerpo místico; y posee una dimensión jerárquica que obra al servicio de la unidad, de la misión y de la santificación de todos sus miembros. Este Orden sacro está permanentemente fundado sobre los apóstoles en cuanto testigos autorizados de la resurrección de Jesús y enviados por el Señor mismo en misión al mundo . Como los apóstoles están llamados a custodiar fielmente las enseñanzas salvíficas del Maestro , transmiten su ministerio a hombres que, hasta el retorno de Cristo, siguen santificando, guiando e instruyendo la Iglesia «gracias a aquellos que les suceden en su ministerio pastoral» . El capítulo III de la Lumen Gentium , titulado Constitución jerárquica de la Iglesia, y particularmente del episcopado, profundiza en esta sucesión apostólica fundada en el Evangelio y en la Tradición. El Concilio enseña que la estructura jerárquica no es una construcción humana que sirve para la organización interna de la Iglesia como cuerpo social , sino que es una institución divina que tiene como finalidad perpetuar hasta el final de los tiempos la misión que Cristo dio a los apóstoles. El hecho de que esta temática se afronte en el capítulo III, después de que en los dos primeros se ha contemplado la esencia verdadera y propia de la Iglesia , no implica que la constitución jerárquica sea un elemento sucesivo respecto al pueblo de Dios: como afirma el Decreto Ad gentes , «los Apóstoles fueron los gérmenes del nuevo Israel y, al mismo tiempo, origen de la sagrada Jerarquía» , en cuanto comunidad de los redimidos por la Pascua de Cristo, establecida como medio de salvación para el mundo. A fin de captar la intención del Concilio, es oportuno leer bien el título del capítulo III de Lumen Gentium , que explicita la estructura fundamental de la Iglesia, recibida de Dios Padre mediante el Hijo y llevada a cumplimiento con la efusión del Espíritu Santo. Los Padres conciliares no quisieron presentar los elementos institucionales de la Iglesia, como podría dar a entender el sustantivo “constitución” si se entiende en el sentido moderno. El documento se concentra, en cambio, en el «sacerdocio ministerial o jerárquico», que difiere «esencialmente y no sólo en grado» del sacerdocio común de los fieles, y recuerda que «se ordenan el uno al otro, pues ambos participan a su manera del único sacerdocio de Cristo» . Así, el Concilio trata el ministerio que se transmite a hombres que son investidos de sacra potestas para el servicio en la Iglesia: se detiene, especialmente, en el episcopado , y luego en el presbiterado y el diaconado como grados del único sacramento del Orden. Con el adjetivo “jerárquica”, por tanto, el Concilio quiere indicar el origen sacro del ministerio apostólico en la acción de Jesús, Buen Pastor, así como sus relaciones internas. Los obispos, ante todo, y, a través de ellos, los presbíteros y los diáconos, han recibido encargos que los llevan a estar al servicio de «todos cuantos pertenecen al Pueblo de Dios» para que «tendiendo libre y ordenadamente a un mismo fin, alcancen la salvación» . La Lumen Gentium recuerda varias veces y de manera eficaz el carácter colegial y de comunión de esta misión apostólica, reafirmando que «el encargo que el Señor confió a los pastores de su pueblo es un verdadero servicio, que en la Sagrada Escritura se llama con toda propiedad diaconía, o sea ministerio» . Se comprende entonces por qué San Pablo VI presentó la jerarquía como realidad «nacida de la caridad de Cristo para realizar, difundir y garantizar la transmisión intacta y fecunda del tesoro de fe, del ejemplo, de preceptos, de carismas, dejado por Cristo a su Iglesia» . Queridas hermanas, queridos hermanos, pidamos al Señor que mande a su Iglesia ministros ardientes en la caridad evangélica, entregados al bien de todos los bautizados y misioneros valientes en todos los lugares del mundo.