Discurso 14 de abril de 2026 · Semana del 13 de abril de 2026

Viaje apostólico a Argelia: Visita al Hogar de acogida para personas mayores de las Hermanitas de los Pobres (Annaba, 14 de abril de 2026)

Resumen

El Papa León XIV en este discurso destaca la importancia del amor y el servicio en la presencia de Dios. Reconoce el valor de la fraternidad y la humildad como caminos para acercarnos a Dios y fortalecer nuestra fe en comunidad. Un mensaje de esperanza y compromiso para vivir el Evangelio en la vida cotidiana. Podcast creado por igles-ia.es

Ideas clave

  • El amor y el servicio en comunidades de cuidado reflejan la presencia de Dios en medio de los ancianos.

  • La fraternidad y la sencillez son caminos para revelar la cercanía de Dios en la vida cotidiana.

  • Agradecer y reconocer el trabajo de las religiosas fortalece la misión de la Iglesia en la atención a los vulnerables.

  • La esperanza en Cristo impulsa a la comunidad a vivir en alegría y confianza en la misericordia divina.

  • El testimonio de amor fraterno en la vejez es una invitación a todos a vivir con dignidad y fe.

Frases destacadas

“Porque donde hay amor y servicio, allí está Dios.”

“El corazón de Dios está con los pequeños, con los humildes, y con ellos lleva adelante su Reino de amor y de paz.”

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Leer el texto íntegro del documento
Excelencias, queridas religiosas, queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! As-salamu alaykum! Les agradezco por recibirme en esta casa. Estoy contento porque Dios habita aquí, porque donde hay amor y servicio, allí está Dios. Agradezco a las Hermanitas de los Pobres y al personal de esta residencia. Gracias, Madre Filomena, por la bienvenida que me ha brindado. Gracias, Monseñor Desfarges, por sus palabras, por sus conmovedoras palabras. Escuchándolo y viendo su presencia aquí en medio de los hermanos y hermanas ancianos, surge espontáneamente la alabanza y el agradecimiento a Dios. Como hizo Jesús aquel día, en el que, estremecido de gozo por el Espíritu Santo, dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido» . Agradezco al señor Salah Bouchemel su testimonio, tan hermoso y consolador. Pienso que el Señor, desde el cielo, viendo una casa como esta, donde se busca vivir juntos en fraternidad, puede pensar: ¡pues hay esperanza! Sí, porque el corazón de Dios está desgarrado por las guerras, la violencia, las injusticias y las mentiras. Pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios; el corazón de Dios está con los pequeños, con los humildes, y con ellos lleva adelante su Reino de amor y de paz, cada día. Como tratan de hacerlo ustedes aquí en el servicio cotidiano, en su amistad y en la vida comunitaria. ¡Gracias, queridas hermanas y queridos hermanos, por este encuentro! Los tengo presentes en mi oración y de corazón les doy mi bendición.