Discurso 15 de abril de 2026 · Semana del 13 de abril de 2026

Viaje apostólico a Camerún: Visita al Orfanato Ngul Zamba (Yaundé, 15 de abril de 2026)

Resumen

El Papa León XIV en este discurso expresó su alegría por visitar un orfanato donde los niños son recibidos como hijos de Dios. Resaltó que, en la gran familia de Dios, nadie está solo y todos merecen amor, ternura y esperanza en su futuro. Nos invita a ser custodios de nuestros hermanos y a mostrar la misericordia divina en nuestras acciones. Podcast creado por igles-ia.es

Ideas clave

  • Dios recibe a los niños con amor y los invita a sentir su ternura y cercanía.

  • La comunidad y la familia en Cristo fortalecen a los niños que han sufrido pérdidas y rechazos.

  • El Evangelio revela que Jesús tiene una predilección especial por los niños, mirándolos con afecto.

  • Responsables y voluntarios son instrumentos de la misericordia divina, brindando presencia, escucha y futuro.

  • La protección de la Virgen María es fundamental para crecer en fe, esperanza y amor en la misión de cuidar a los pequeños.

Frases destacadas

“Ustedes forman una verdadera familia y aquí encuentran hermanos y hermanas que comparten con ustedes una historia dolorosa, ¡y en esta familia el hermano mayor de ustedes es Jesús!”

“En esta familia el hermano mayor de ustedes es Jesús.”

“Dios está presente, conoce sus rostros y está muy cerca de ustedes.”

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Leer el texto íntegro del documento
Queridos niños, queridos amigos: Me siento muy contento de visitar este orfanato, que para ustedes se ha convertido en su casa. En este lugar, ante todo, es el Padre celestial quien los recibe con amor como hijos suyos. Él quiere manifestarles su ternura y estrecharlos en su corazón; también yo deseo hacerlo en su nombre. Ustedes forman una verdadera familia y aquí encuentran hermanos y hermanas que comparten con ustedes una historia dolorosa, ¡y en esta familia el hermano mayor de ustedes es Jesús! Esta fraternidad reunida en torno a Él los vuelve fuertes, los ayuda a llevar juntos las cargas de la vida, y los hace saborear la verdadera alegría. En un mundo marcado frecuentemente por la indiferencia y el egoísmo, esta casa nos recuerda que todos somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, y que, en la gran familia de Dios, nadie es nunca un extranjero o un abandonado, sin importar cuán pequeño pueda ser. Queridos niños, sé que muchos de ustedes han pasado por pruebas difíciles. Algunos han sufrido el dolor de la ausencia con la pérdida de sus padres o de sus seres queridos. Otros han experimentado el miedo, el rechazo, el abandono, la privación, la incertidumbre. A pesar de todo, ustedes están llamados a un futuro más grande que sus heridas. Son portadores de una promesa. Porque ahí donde puede haber miseria, sufrimiento o injusticia, Dios está presente, conoce sus rostros y está muy cerca de ustedes. El Evangelio nos recuerda que Jesús tenía una predilección especial por los niños como ustedes, los ponía en el centro. Sepan que Él los mira hoy a cada uno de ustedes con el mismo afecto. Quisiera expresar también mi agradecimiento a todos aquellos que acompañan a estos niños: a los responsables, a los educadores, al personal, a los voluntarios y, naturalmente, a las hermanas. Su entrega fiel es un hermoso testimonio de amor. Cuidando a estos niños, saborean la alegría prometida por el Señor a quienes sirven a los pequeños . Su dedicación tiene el rostro de la misericordia divina. Por medio de ella y de su entrega, ustedes les brindan más que un sostén material: les proporcionan a estos niños una presencia, una escucha, una familia, un futuro. A través de ustedes se manifiesta la ternura de Dios, una ternura fiel, que no falla en las pruebas y nunca defrauda. Les agradezco todo lo que hacen y los invito a perseverar con valentía en esta hermosa obra que llevan adelante. Mientras les doy mi bendición de todo corazón, los encomiendo a cada uno de ustedes a la protección de la Virgen María, nuestra Madre. Que ella los cuide siempre, los consuele en los momentos de tristeza y los ayude a crecer como verdaderos amigos de su Hijo Jesús.