Discurso 9 de mayo de 2026 · Semana del 4 de mayo de 2026

Miembros de la Asociación Italiana de Esclerosis Lateral Amiotrófica (AISLA) (9 de mayo de 2026)

Resumen

El Papa León XIV en este discurso destaca la importancia de la unión, la fe y el amor en la atención a las personas con ELA. Resalta cómo la cercanía, la solidaridad y la esperanza son esenciales para enfrentar el sufrimiento y vivir con dignidad, enseñando el verdadero valor de la vida. Podcast creado por igles-ia.es

Frases destacadas

“Ustedes son una asociación que une a personas que viven con la enfermedad, familiares y «cuidadores», en una alianza terapéutica de gran cercanía y proximidad que encarna bien el estilo mismo de Jesús hacia quienes sufren.”

“Cada día, con compromiso, fe y valentía, dan testimonio de que la bondad y el valor de la vida son más grandes que la enfermedad y de que, además, juntos se pueden afrontar las dificultades que esta conlleva, transformándolas en ocasiones especiales y privilegiadas para dar y recibir amor.”

“Nadie debe quedar solo nunca, y el voluntariado, al unirse a ustedes de manera gratuita, hace realidad con fuerza este valor, poniendo en circulación la solidaridad y el respeto.”

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En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡La paz esté con ustedes! Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos! Los saludo cordialmente y les agradezco este encuentro, así como todo lo que hacen por la protección, la asistencia y el cuidado de los enfermos de esclerosis lateral amiotrófica. Ustedes son una asociación que une a personas que viven con la enfermedad, familiares y «cuidadores», en una alianza terapéutica de gran cercanía y proximidad que encarna bien el estilo mismo de Jesús hacia quienes sufren . La primera contribución de este «pacto», que deseo destacar, es la de quienes padecen ELA y, cada día, con compromiso, fe y valentía, dan testimonio de que la bondad y el valor de la vida son más grandes que la enfermedad y de que, además, juntos se pueden afrontar las dificultades que esta conlleva, transformándolas en ocasiones especiales y privilegiadas para dar y recibir amor. ¡Gracias por ello! Ustedes, como profetas, enseñan a todos el verdadero valor de la vida, ¡y nuestro mundo necesita tanto este mensaje! La Asociación apoya además la investigación científica, la formación, la información y la asistencia, desempeñando también un importante papel de representación y de advocacy , y sensibilizando a las personas, las comunidades y las instituciones, incluso a nivel civil, allí donde sea necesario proteger los derechos de quienes necesitan ayuda. Otro aspecto de su estilo de trabajo es la proximidad, a partir de la cercanía territorial, que los lleva a estar presentes en los hogares de quienes sufren. Esto también es muy importante, porque el cuidado de la salud, además de organización y competencia, requiere presencia, incluso física, por el bien de la persona en sus diversas dimensiones: biológica, psíquica y espiritual. La Iglesia valora mucho este «estar cerca»: acompañar a las personas allí donde se encuentran, en sus hogares, para ofrecerles un acompañamiento no solo asistencial, sino también espiritual, prestando especial atención a las preguntas sobre el sentido que suscita el dolor y que no pueden quedar sin respuesta. En las diversas situaciones de la vida, sobre todo en las difíciles, nadie debe quedar solo nunca, y el voluntariado, al unirse a ustedes de manera gratuita, hace realidad con fuerza este valor, poniendo en circulación la solidaridad y el respeto, y respondiendo con gestos de cuidado a la cultura del descarte y de la muerte . Queridos hermanos y hermanas, Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, que recorrió ciudades y aldeas «curando todas las enfermedades y dolencias» , quiso vivir a su vez la pasión, su Vía Crucis , como tiempo de prueba, de dolor físico y de sufrimiento espiritual. Se solidarizó con nosotros hasta el final, mostrándonos, sin embargo, con su cruz y su resurrección, que el dolor y el sufrimiento no pueden detener el amor ni anular el poder de Dios . Por eso todos nosotros, hijos de su Pascua, somos el pueblo de la esperanza, que no se rinde ante las dificultades, sino que, unidos y solidarios, con la ayuda de Dios, seguimos caminando, sin rendirnos nunca, sin rendirnos. Y por ello les agradezco de corazón su valentía: ¡no se rindan, caminen con esta valentía y la esperanza en el Señor! ¡Gracias por lo que hacen! Los acompaño con mi oración y, encomendándolos a María y a tantos santos héroes de la caridad, los bendigo de todo corazón.