Resumen
En este Ángelus, el Papa León XIV nos comunica que la Ascensión del Señor nos llama a una comunión profunda con Jesús, elevándonos hacia la gloria del Padre. Nos invita a seguir su ejemplo de vida ascendente, llevando luz, perdón y esperanza al mundo. Podcast creado por igles-ia.es
Ideas clave
La Ascensión de Jesús no es un evento lejano, sino un vínculo vivo que nos llama a la plena comunión con el Padre.
La vida de Cristo es un movimiento ascendente que redime y lleva luz y esperanza al mundo.
Seguimos el camino de Jesús a través de su entrega, enseñanzas y ejemplo, apoyados en la Virgen María y los santos.
La oración y las buenas acciones nos ayudan a elevar nuestro modo de pensar, sentir y actuar hacia el corazón de Dios.
Se promueve la responsabilidad en la comunicación respetuosa y el cuidado de la creación, en línea con la encíclica Laudato si’.
Frases destacadas
“Toda la vida de Cristo es un dinamismo ascendente, que abraza y envuelve, a través de su humanidad, todo el escenario del mundo, elevando y redimiendo al hombre de su condición de pecado, llevando luz, perdón y esperanza allí donde había tinieblas, injusticia y desesperación, para llegar a la victoria definitiva de la Pascua, en la que el Hijo de Dios «muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida».”
“La Ascensión, entonces, no nos muestra una promesa lejana, sino un vínculo vivo, que nos atrae también a nosotros hacia la gloria celestial, ampliando y elevando —ya desde esta vida— nuestro horizonte y acercando cada vez más nuestro modo de pensar, de sentir y de actuar a la medida del corazón de Dios.”
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Leer el texto íntegro del documento
Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!
Hoy, en muchos países del mundo, se celebra la Solemnidad de la Ascensión del Señor.
La imagen de Jesús que —como narra el texto bíblico —, elevándose desde la tierra sube al cielo, puede hacernos percibir este Misterio como un acontecimiento lejano. En realidad, no es así. Nosotros, de hecho, estamos unidos a Jesús como los miembros a la cabeza, en un solo cuerpo, y su ascensión al cielo nos atrae también, con Él, hacia la plena comunión con el Padre. San Agustín decía a este propósito: «El que la cabeza vaya delante es garantía para los miembros» .
Toda la vida de Cristo es un dinamismo ascendente, que abraza y envuelve, a través de su humanidad, todo el escenario del mundo, elevando y redimiendo al hombre de su condición de pecado, llevando luz, perdón y esperanza allí donde había tinieblas, injusticia y desesperación, para llegar a la victoria definitiva de la Pascua, en la que el Hijo de Dios «muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida» .
La Ascensión, entonces, no nos muestra una promesa lejana, sino un vínculo vivo, que nos atrae también a nosotros hacia la gloria celestial, ampliando y elevando —ya desde esta vida— nuestro horizonte y acercando cada vez más nuestro modo de pensar, de sentir y de actuar a la medida del corazón de Dios.
Nosotros conocemos el camino de este itinerario ascendente . Lo encontramos en Jesús, en la entrega de su vida, en sus ejemplos y en sus enseñanzas, como también vemos sus huellas en la Virgen María y en los santos: aquellos que la Iglesia ofrece como modelo universal y aquellos —como le gustaba decir al Papa Francisco— «de la puerta de al lado» , con los que vivimos cada día —papás, mamás, abuelos, personas de todas las edades y condiciones—, que con alegría y compromiso se esfuerzan sinceramente por vivir según el Evangelio.
Con ellos, con su apoyo y gracias a su oración, podemos aprender también nosotros a subir día a día hacia el cielo, haciendo objeto de nuestros pensamientos, como dice san Pablo, “todo lo que es verdadero, justo, amable” y poniendo en práctica, con la ayuda de Dios, lo que hemos «oído y visto» , haciendo crecer, en nosotros y en nuestro entorno, la vida divina que recibimos en el bautismo y que nos impulsa constantemente hacia lo alto, hacia el Padre, y difundiendo en el mundo frutos preciosos de comunión y de paz.
Que nos ayude la Virgen María, Reina del Cielo, que en todo momento ilumina y guía nuestro caminar.