Discurso 19 de junio de 2026 · Semana del 15 de junio de 2026

A los participantes en el foro "Diálogos del Borgo Laudato si' " (19 de junio de 2026)

Resumen

En este Discurso el Papa León XIV afirma que los diálogos en el Borgo Laudato Si’ buscan renovar la guía moral en un mundo fragmentado, promoviendo la sinodalidad, la unidad y una civilización del amor. Invita a construir una cultura de diálogo, respeto y responsabilidad global, poniendo en valor la fe y la memoria histórica. Podcast creado por igles-ia.es

Ideas clave

  • El diálogo abierto y sincero es fundamental para renovar la guía moral en una sociedad fragmentada y desconectada de sus raíces.

  • La sinodalidad de la Iglesia fomenta la escucha activa y la unidad global en la búsqueda del bien común y la justicia social.

  • La civilización del amor se construye con fidelidades pequeñas y constantes que enfrentan la deshumanización y promueven la dignidad de cada persona.

  • La belleza de la creación y la responsabilidad global inspiran a los participantes a liderar con valentía y humildad en la transformación ecológica, social y económica.

  • El proceso de diálogo y colaboración busca forjar una Nueva Jerusalén, ciudad de Dios, que ofrece agua viva, ternura y reconocimiento a todos los seres humanos.

Frases destacadas

“Queridos hermanos y hermanas, buenos días y bienvenidos.”

“Han debatido temas importantes, que también preocupan a la Iglesia católica: la inteligencia artificial y su relación con la humanidad, el envejecimiento y la vitalidad, el deporte y la diplomacia, y el futuro de la sostenibilidad.”

“La civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización.”

#diálogo interreligioso #sostenibilidad #sinodalidad #civilización del amor #responsabilidad global #renovación moral
Leer el texto íntegro del documento
Queridos hermanos y hermanas, buenos días y bienvenidos. Acaban de concluir dos días de intenso trabajo en el Borgo Laudato Si’ de Castel Gandolfo . Se han reunido para participar en la primera edición de los «Diálogos del Borgo» —como acaba de explicar el cardenal Baggio—, el primer paso de un proceso destinado a renovar y re-imaginar la guía moral en un mundo que hoy parece fragmentado y ajeno a sus propias raíces históricas. Y, hermanos, han debatido temas importantes, que también preocupan a la Iglesia católica: la inteligencia artificial y su relación con la humanidad, el envejecimiento y la vitalidad, el deporte y la diplomacia, y el futuro de la sostenibilidad. Han cumplido el deseo que expresé recientemente en mi Carta Encíclica Magnifica humanitas : «entrar en diálogo con todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo, con quienes participamos juntos en los acontecimientos, las preguntas y las aspiraciones de la humanidad. Queremos identificar, junto con ellos, nuevos caminos para el bien común y la promoción de una vida digna para todos» . En ese mismo documento también afirmé que «vivimos en una época de notable ceguera espiritual y cultural. Un falso pragmatismo invita a cortar las raíces de la memoria, como si se pudiera inaugurar una especie de “nueva creación” desvinculada del pasado; incluso quienes invocan grandes principios morales pueden caer en este nihilismo histórico, creyendo ilusoriamente que las atrocidades del siglo XX ya no pueden repetirse» . Sus diálogos se han construido sobre la visión de la sinodalidad de la Iglesia católica, escuchando desde la base y promoviendo al mismo tiempo la unidad global. Ustedes son expertos, líderes y profesionales provenientes de diversas partes del mundo, que trabajan en distintos campos, con una variedad de competencias, experiencias y visiones. Y a pesar de esta diversidad, todos están profundamente comprometidos con la transformación ecológica, social y económica del mundo. Ante la tentación de construir la «torre de Babel», que representa la idolatría de la ganancia a costa de los más vulnerables y aumenta el riesgo de deshumanización, estamos llamados a contribuir a la construcción de la Nueva Jerusalén, la civilización del amor, en la que el amor es el único principio rector de la vida económica, política y cultural. «La civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización. Por eso vale la pena detenerse y considerar algunos aspectos de cómo, cada uno en su ámbito, podemos colaborar en su construcción» . Esto es lo que han hecho en el magnífico escenario de los Jardines Pontificios del Borgo Laudato Si’, dejando que la belleza de la creación —y del Creador— los inspirara a combinar el conocimiento local con la responsabilidad global y a impulsar un proceso destinado a forjar un liderazgo valiente, tan necesario hoy en día. Gracias por su apertura y disposición para participar en este proceso, que los reunirá nuevamente en otros contextos importantes y que abre caminos para nuevos avances. Que el Señor bendiga sus esfuerzos y les conceda la gracia de ser humildes constructores de la Nueva Jerusalén, la ciudad de Dios, que ofrece agua viva a los sedientos y cuidados, reconocimiento, palabras amables y manos capaces de ternura a cada ser humano. Gracias.