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¡Gracias, gracias! ¡Buenos días a todos!
Si me quedo treinta segundos más, reconoceré a muchos de ustedes.
San Agustín nos enseña a vivir lo que Jesucristo nos enseñó: amar a Dios, amar a nuestros hermanos y hermanas. Cuando le preguntaron: «¿Cuál de los dos es más importante?», respondió: «Según lo que usted ha escrito, amar a Dios; sin embargo, no sabemos si estamos amando a Dios si no amamos a nuestros hermanos». ¡Por eso el amor fraternal es tan importante! La caridad hacia todos es, hoy, un mensaje de San Agustín y de Jesucristo muy importante para el mundo. ¡Que todos seamos verdaderamente este signo de amor y de caridad en el mundo! ¡Que sepamos vivir el perdón, la reconciliación y la paz!
Que Dios los bendiga a todos. Gracias por estar aquí. Es un placer saludarlos y les impartimos la bendición.
Bendición.
¡Gracias, gracias! ¡Felicitaciones!