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¡Gracias, gracias! ¡Buenos días a todos! ¡Buenos días, Pompeya!
Gracias por su presencia. Dentro de poco nos prepararemos para celebrar la Santa Misa , este hermoso encuentro con Jesucristo en la Eucaristía: Jesús, que siempre camina con nosotros, cerca de nosotros. Y aquí, en este Santuario, sabemos bien que la Madre está siempre con nosotros; nuestra Madre María nos acompaña con su intercesión, con su amor; ella está siempre con sus hijos.
Con esta confianza, oraremos juntos y celebraremos la alegría de ser discípulos bautizados de Jesucristo, todos llamados a ser la presencia de Cristo en el mundo.
Gracias, gracias. Nos vemos en un momento.